La calidad como receta del éxito.| Mercedes-Benz Vans
Eberhard, Maja y Elisabeth Vielhaber frente a una Mercedes-Benz T1, una Sprinter y una L 319

La calidad como receta del éxito.

El 12% de las empresas familiares alemana supera el paso de la segunda a la tercera generación. Por eso, llama la atención que la panadería Vielhaber lleve siete generaciones en manos de la misma familia. La familia Vielhaber desvela la receta de su éxito y la estrecha relación de su empresa con las furgonetas de Mercedes-Benz.

Calidad como cuestión de actitud.

Una panadería con molino propio y en manos de la misma familia desde hace más de 200 años. Es para estar orgulloso. Actualmente, tres generaciones trabajan juntas día a día. La matriarca Maja Vielhaber ya supera los 90 años. Tras la muerte de su marido, se hizo cargo del negocio sola y guió la empresa por la posguerra. La clave del éxito siempre ha sido la calidad, dice. Y también ha sido siempre una «cuestión de actitud». Mira por la ventana y recuerda que allí había varias furgonetas Mercedes-Benz L 319. Una serie que hoy es un símbolo del espíritu de optimismo económico de los años 50. Al igual que el optimismo, la familia Vielhaber ha conservado una de esas L 319.

Conocimiento y una larga experiencia.

Después de la muerte de su marido, Maja Vielhaber tuvo que hacerse cargo del negocio en la posguerra.

Nostalgia y tradición.

Las furgonetas de Mercedes-Benz han sido siempre una parte de la historia de la empresa.

    

Al volante con pasión.

La furgoneta clásica es algo más que una pieza de coleccionista: ¡la L 319 aún realiza entregas! Y al hijo de Maja Vielhaber, Eberhard, sigue gustándole mucho conducirla. Al girar la llave de contacto, el sonido del motor trae recuerdos: «me acuerdo perfectamente de lo que me fascinaba de niño, cuando me dejaban acompañar a realizar entregas». Los detalles de diseño, como las manillas de la puerta, el frontal carismático con los faros redondos o el volante eran lo que más le gustaba al empresario. Ya de adulto, hace unos 35 años, Eberhard Vielhaber tomó las riendas de la panadería. En aquel momento, tras la popular L 319, Mercedes-Benz Vans amplió la gama de productos con otro icono: la T1. La furgoneta, fabricada desde 1977 hasta 1995 en Bremen, inauguró una nueva era. También para la familia Vielhaber.

Avanzar con el tiempo por un camino propio.

Eberhard Vielhaber siguió un camino poco convencional. En tiempos de la producción en masa de productos de panadería, no se centró en el suministro a cadenas de supermercados, sino en la calidad y la artesanía. Pero también en la expansión, abriendo filiales propias. Por supuesto, para ello necesitaba nuevos vehículos. El empresario volvió a decidirse por Mercedes-Benz Vans y apostó por la primera generación de la Sprinter. Hoy, la empresa familiar suministra a 26 filiales con ayuda de su flota de Mercedes-Benz Vans, y tienen otras planeadas. Actualmente hay seis Mercedes-Benz Sprinter de última generación en uso para la entrega de productos de panadería, con superestructuras a medida y un equipamiento confortable. Las Sprinter también cuentan con un gran equipamiento de seguridad, con Tempomat, cámara de marcha atrás de 360°, detector activo de cambio de carril, luces automáticas y asistente de frenado activo.

La «incombustible» de Bremen.

Los colores llamativos y una tipografía vistosa hacen que la T1 de Vielhaber sea inconfundible.

Lenguaje de diseño claro.

Exterior anguloso y frontal llamativo.

El pionero de su categoría.

La empresa familiar lleva usando Sprinter desde que se lanzó al mercado.

El mejor equipamiento.

Todas las Sprinter equipan superestructuras a medida y los últimos sistemas de asistencia a la conducción y seguridad.

La tradición se une a la modernidad.

Elisabeth Vielhaber realizó la misma formación y estudios que su padre, ahora, lleva nuevos vientos a la empresa.

Juntos en dirección al futuro.

¿La siguiente de esta dinastía de panaderos? Elisabeth, la hija de Eberhard Vielhaber. Su visión: confiar en los saberes tradicionales y dar un nuevo impulso. Un mayor uso de materias primas de la región y del molino propio, así como la digitalización y la comercialización por redes sociales. Así es como quiere conseguir nuevos clientes y despertar la pasión por la artesanía panadera en grupos objetivo más jóvenes.
La historia de éxito de la empresa familiar Vielhaber demuestra que también las empresas tradicionales con una oferta probada pueden adaptarse a los tiempos y mantenerse en el mercado. Al final, lo que importa es la calidad. Y eso es una «cuestión de actitud».

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