Conociendo el mar y sus corrientes.

Descubre, de la mano del campeón de España de Paddle Surf Guillermo Carracedo y Marco Polo, uno de los conocimientos más importantes sobre el mar, las corrientes de resaca.

¿Qué son las corrientes de resaca y por qué son peligrosas?

Seguramente hayas escuchado hablar de ellas, las hayas sentido bañándote en alguna playa, o leído algún accidente ocasionado por ellas en periódicos.

Una corriente de resaca es una corriente fuerte, estrecha y de flujo rápido dirigida hacia el mar, que viaja de uno a dos metros por segundo. Se extienden por toda la costa y en muchas playas donde frecuentan los bañistas, ocasionando un riesgo para ellos.

Estas corrientes se originan como efecto de desagüe del agua que arrastran las olas hacia la orilla y que buscan volver al mar.
Su intensidad depende del tamaño de las olas y de las características topográficas de la orilla, siendo muchas veces reforzadas por las corrientes de marea, por lo que se hacen más peligrosas en bajamar, ya que aún retorna más agua hacia el mar.

Su peligrosidad reside en su desconocimiento y vamos a demostrarlo con unas preguntas prácticas a lo largo del artículo.

El peligro real de las corrientes de resaca no es únicamente ser arrastrado por ellas mar adentro, sino la forma en que la persona reacciona: muchos bañistas entran en pánico y tratan de nadar contra la corriente, agotándose enseguida y hundiéndose.

Pero no todo es negativo en estas corrientes, ya que para nosotros, los surfistas, supone una gran utilidad. Incluso las denominamos “ascensores” ya que nos llevan hacia el pico de olas para poder empezar a surfear sin tener que hacer el esfuerzo de tener que remontar contra el oleaje.

Cientos de personas fallecen al año en playas españolas y una gran mayoría son por causa de las corrientes de resaca. Saber reconocerlas y cómo actuar en ellas, debería de ser un saber popular y salvaría un gran número de vidas en las playas. 

¿Cómo reconocerlas?

Vamos a ponernos en la situación de estar en una playa con ganas de tomarnos un baño. En esta playa vemos que hay olas bastante grandes rompiendo con fuerza a lo largo de toda la playa, y en una esquina de esta se ve una zona donde no hay oleaje y aparentemente tranquila, ¿qué lugar escogerías para bañarte?

Pues como prueba de dicho desconocimiento, la mayoría escogerían esa esquina calma y sin olas rompiendo. Donde lo más probable es que nos encontremos una fuerte corriente y que con facilidad al despistarse y perder pie, serías arrastrado.

Pese a que no todo en el mar es una ciencia exacta, os vamos a dar una serie de patrones que ayudan a reconocer esas zonas de corriente de resaca:

  • Un área de agua calma o con pocas olas rompiéndose en la playa con oleaje continuo. 
  • Si un área parece entrecortada o rasgada, como si tuviera baches, cuando el agua de alrededor está más en calma. Esto es lo que los surfistas denominamos "agua choppy". 
  • Una línea de espuma, algas o residuos moviéndose constantemente en una dirección. 
  • En un gran oleaje, una superficie más suave con olas mucho más pequeñas.
  • El agua con un tono marrón adquiere ese color por la arena que ha sido movida por el agua que se mueve constantemente. 

En la imagen de arriba se pueden reconocer esas características zonas de agua rasgada y otro tono de color al lado de las olas que nos ayudan a identificar las corrientes de resaca.

Como ya véis, muchas veces el mar es engañoso y esa zona de agua calmada que a primera vista parecería ser un lugar idóneo de baño, en realidad esconde esa peligrosa corriente que te sacará rápidamente hacia mar adentro.
Si se trata de playas que cuenten con puesto de socorrismo, suelen marcas estas zonas con una bandera roja, delimitando esa zona como no apta para bañarse. 

 

¿Qué hacer una vez arrastrado por una corriente?

El problema empieza cuando se pierde el pie, y se comienza a ser arrastrado.

Ahora nos enfrentamsos a la siguiente pregunta, una vez arrastrado por esa corriente hacia el mar abierto, ¿qué haces? ¿Remar hacia la playa con fuerza contra corriente? ¿Dejarte llevar? ¿Acercarte a las olas que rompen en uno de los lados?

Si has escogido la primera, lo más normal es que antes desfallezcas por agotamiento que alcanzar la playa. 

La segunda opción te llevaría a mar abierto, donde incluso en verano, en el Atlántico, no aguantarías mucho tiempo sin sufrir hipotermia, y en invierno aún más rápido.

La opción acertada y aunque a la mayoría de la gente le da reparo y miedo acercarse a unas olas grandes es la última, ya que las estas siempre van en una misma dirección, la orilla, y pese a poder sufrir algún revolcón, te acabarían llevando a tierra firme. Por lo general con las olas poco más riesgo ocasionarían que un par de revolcones, y en cambio te llevarían a la orilla. 

Explicación gráfica de una corriente. En verde la dirección hacia dónde hay que nadar para poder escapar de ella.

La clave por tanto para escapar, no es nadar contra ella, sino en paralelo a la orilla, hacia el oleaje, escapando de esta forma de la corriente, ya que la anchura de la zona de resaca no suele ser de mucho más de unos 10 metros.
Y remarcar lo importante que es no intentar remar contra corriente, ya que ese agotamiento es lo más peligroso.

Estos son unos conocimientos básicos que debería saber todo el mundo, que pueden evitar un gran número de situaciones de riesgo y salvar muchas vidas. Comparte este artículo para ayudar a ello. 

 

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