La propulsión eléctrica es la clave para la movilidad ecológica del futuro en el transporte profesional, tanto de mercancías como de pasajeros. Las furgonetas con propulsión eléctrica por batería son una solución muy prometedora, sobre todo para el tráfico urbano y el servicio de distribución. Estos vehículos no generan emisiones nocivas ni dióxido de carbono y son más silenciosos que los modelos con motor de combustión.
Debido a que las furgonetas electrificadas circulan a nivel local sin expulsar gases contaminantes —es decir, no emiten sustancias nocivas en el lugar de aplicación—, pueden utilizarse también en entornos a los que con frecuencia no tienen acceso los vehículos con tracción convencional: centros urbanos con restricciones de paso, zonas especialmente sensibles como calles peatonales, balnearios, parques y zonas de descanso o pabellones cerrados de ferias.