La planta de Mannheim. Innovación y tradición

Las empresas de la región metropolitana del Rin y el Neckar se han distinguido siempre por saber combinar el espíritu pionero con mentalidad empresarial para abrir nuevas vías de éxito. En el año 1886, Carl Benz construyó en Mannheim el primer automóvil del mundo y marcó de ese modo el comienzo de una nueva era de la movilidad.

La planta de Mannheim se ha distinguido siempre por un encanto especial. Gracias a su carácter tradicional, refleja más que cualquier otra sede de producción las raíces del grupo de empresas. Al mismo tiempo, es conocida por sus innovadores motores y componentes de fundición. La planta de motores es el centro rector de la fabricación de grupos de propulsión para vehículos industriales de Daimler Trucks en todo el mundo. La producción de motores se desglosa en tres áreas principales de negocio, correspondientes a las familias de motores pesados, de motores semipesados y de motores ligeros. Los campos de aplicación de estas mecánicas van mucho más allá de los usos «normales». Los motores de Mannheim están a disposición para todas las ramas de la técnica en las que la fiabilidad es el aspecto esencial, incluyendo barcos, ferrocarriles, maquinaria para la construcción y equipamiento agrario.

El papel de pionero de esta planta en la técnica automovilística es al mismo tiempo una obligación a perseguir una movilidad sostenible, que enfrenta a la empresa a desafíos importantes como la protección del medio ambiente, la innovación y la seguridad. Desde la investigación y el desarrollo hasta la producción, la planta de Mercedes-Benz en Mannheim apuesta por un uso eficiente de los recursos, así como una reducción de las emisiones y del nivel de ruidos.